La responsabilidad es un valor y cualidad humana que refiere al cumplimiento de las obligaciones contraídas en diversos ámbitos (familiar, laboral, social), así como la capacidad de toda persona para reconocer y aceptar las consecuencias de sus actos realizados libremente. De hecho la palabra “responsabilidad” proviene del término latino “responsum” que significa; ser capaz de responder, corresponder con otro.

Se trata así, de una característica positiva de las personas que son capaces de comprometerse y actuar de forma ética y moralmente correcta. En algunos casos, la responsabilidad viene dada por un cargo, un rol o una circunstancia, como un puesto de trabajo o la paternidad.

Así por ejemplo; un padre tiene la responsabilidad de hacerse cargo de sus hijos, acompañándolos en su sano crecimiento hasta la mayoría de edad. Un director de empresa tiene la responsabilidad de velar por los intereses de la empresa y sus empleados, y como personas en un mundo gregario, tenemos la responsabilidad de convivir y no realizar acciones que puedan dañar a los demás.

Cuando no se cumple con las responsabilidades contraídas, las personas pueden ser objeto de desconfianza, o mas grave aún; pueden llegar a tener problemas legales que pueden acarrear multas económicas e incluso la prisión.

Por el contrario, una persona responsable suele tener la confianza de los demás, obtiene ascensos laborales y también es correspondida, de esta manera, si un padre cumple con cuidar adecuadamente de sus hijos, estos a su vez seguramente cuidarán de el en la vejez.

Por ello la responsabilidad debe ser inculcada por la familia desde la infancia, con la finalidad de que todo niño crezca como una persona de bien que aporte al desarrollo y a la buena convivencia de la sociedad, realizando las tareas que a cada quien le corresponden de acuerdo a su edad, madurez y al lugar en el que se encuentre.